¿Escéptico/a?
Colin afirma que no se cree nada de lo que ha creado pero que su práctica y experiencia personal, así como la de miles de testimonios, demuestran que el método funciona. Incluso con una pizca de su humor inglés en la mirada dice que funciona aún mejor si uno no se lo cree.
Después de conocerlo y tratarlo durante bastante tiempo lo considero como un canal. Le maravilla la magia de su trabajo con las personas. Los canales cumplen su función de transmitir lo que canalizan con una aparente paradoja de pasión y desapego.
Por mi parte, nací y me crié hasta los veinticinco años en el París de la Francia lo cual me valió una cabeza bien amueblada y cartesiana aunque a mí me tiraba más Pascal. No fue sin dolor que me fui abriendo para dejar entrar lo trascendente. Al respecto, recuerdo ahora haber oído decir a André Malraux el novelista, aventurero y durante un tiempo ministro de la Cultura: “El siglo XXI será metafísico o no será”. En varias fuentes dicen “religioso” o “espiritual” pero él dijo “metafísico”.
La vida tardó años en desmitificar a mis ojos y en dulcificar el poder de mi mente. Ahora reconozco y acepto que dentro de mí ¡no estoy sola! No estoy hecha de una pieza, sino de varias. Mi equilibrio y crecimiento dependen de su convivencia, reconocimiento, aceptación y conversación con lo que cada una aporta de riqueza y de saludable incomodidad.
Una de ellas es una niña que rie y corre entre mariposas por campos de amapolas, siempre conectada con la naturaleza y lo trascendente. La que menos problemas tiene y más feliz vive, no por ser una ilusa, sino porque sabe y está siempre conectada con la fuente. Otra es un aduanero, sospecha de todo, lo escanea todo y está preparado para lo peor. El Perdón Radical no le cae especialmente bien y me lo hace saber de tanto en tanto pero no controla mi pequeña aldea interior. También hay otra parte, pragmática, práctica y que sólo cree en lo que ve y experimenta. A ésta le encantan las herramientas del Perdón Radical porque no son sofísticadas ni complicadas y al mismo tiempo son muy eficaces. Es la parte de mí que contabiliza los pequeños y grandes milagros y se divierte con las felices casualidades de la vida.
Hay más partes de mí, pero no sé por dónde andan en este momento.
Nuestros sistemas personales de supervivencia y defensa, nuestra educación, formación, profesión, el pensamiento políticamente o científicamente correcto, etc. quizá nos hayan legado un sistema de análisis del mundo y del ser humano que nos haga mirar el perdón como algo retrógrado e indigno de una mente moderna, seductora y dominante. Al mismo tiempo todos sabemos y sentimos que hay algo más para lo que cuesta encontrar palabras. Un algo más que los hombres tienden a prostituir, etiquetar y monopolizar desde el principio de los tiempos pero que es por naturaleza inconmensurable, libre y… personal.
Francamente a mí me molesta la palabra “Dios” en público porque es sinónimo de toda clase de violencias, conflictos y agresiones humanas y porque considero la espiritualidad como un asunto personal aún más sensible e íntimo que la sexualidad y los sentimientos. No obstante conectando con la esencia y el significado universal que esta palabra cubre me da igual, sin que pierda nada de sentido ni fuerza, llamarle “vida” o “casualidad”. Las palabras son cajitas rígidas que no pueden abarcar el no sé qué, el relevante algo más presente en toda forma de vida. No tenemos ningún medio leal de describirlo correcta y humanamente con un nombre universal y adecuado que satisfaga a todos los seres, y que represente su vivencia y la respete. Así que por mi parte elijo llamar a esa parte mágica de la vida según la inspiración y la emoción del momento y dejo las conclusiones tajantes para cuando se dignen presentarse, si jamás lo hacen. Pero sobre todo, cuento con ella y siempre le dejo la puerta abierta.
Una de las cosas que me divierte y he constatado con alegría y alivio al aplicar el Perdón Radical es que mi ego ha dejado para siempre la lucha armada y ya no va ni de terrorista ni de tirano y ¡qué maravilla! colabora. Se lo pasa tan bien con los argumentos (sobre todo los que hablan de él) y conserva un papel tan interesante en los procesos que en lugar de sabotearlos me ordena los papeles, se toma largas vacaciones en una playa virtual con palmeras y me deja libre para ir a jugar con unas cándidas y simples plantillas y ¡todos nos alegramos por los resultados!
Aunque tú también te sientas escéptico/a date al menos una oportunidad, o dos. Prueba por la experiencia personal, no desde la atalaya de la cabeza sino con las manos de la práctica. En cuanto algo o alguien te altere y te conecte así con tus emociones, rellena una plantilla Un lugar para el milagro. Si estás muy alterado/a puede que haga falta más de una ahora o más tade. Observa los cambios y, si quieres, comparte tus impresiones. Y donde veas una palabra que te repugne pues cámbiala por la que es aceptable y correcta para tí. Esto no afectará al buen resultado.
Suerte y un abrazo,
Dolores Lucia Colón (Lola)
P.D. Ahora recuerdo que al adentrarme en el Perdón Radical mi parte escéptica, sarcástica y de vuelta de todo casi disfrutó al sugerirme “¿A qué todo esto no cuela con alguien que haya padecido algo imposible de olvidar ni superar como por ejemplo el holocausto judío?” Recorriendo la Web de Colin me topé con la respuesta que viene a continuación. Confieso que dejó K.O. a mi parte preguntona.
Irena Polkowska Rutenberg
Irena vivió su infancia en una Polonia devastada por la ocupación alemana. Fue testigo de primera mano de las atrocidades y del Holocausto llevados a cabo por el régimen nazi. Tuvo que dejar su amada Varsovia en 1944, despidiéndose de lo que ella recuerda como un montón de escombros inertes. Con el tiempo se casó, tuvo hijos y experimentó el drama humano. Desde un cáncer de pecho a los cuarenta años hasta quedarse viuda en edad bastante temprana, a los cincuenta años, y unas recaídas en torno a los setenta años. Pero su espíritu indomable prevaleció. En 2003, de regreso en su país y su ciudad admirablemente restaurada que tanto había amado de pequeña, desde lo alto de varios escenarios en Varsovia y por toda Polonia y ante cientos de personas afirmó con aplomo: “He perdonado a Hitler. ¿Quieren saber cómo?”.
Suena como un anuncio de película ¿verdad? Pero no, es la historia vital de uno de nuestros maravillosos instructores. Con todo lo que le tocó pasar, Irena sabía que había algo más en su vida que sus traumas y dramas y estaba decida a encontrarlo. En 1981, había conocido a la doctora Jean Houston y fue de los primeros en atender su Escuela de Misterios. Estudió y trabajó con ella y otros grandes maestros como Eric Butterworth. Irena empezó a dedicar su tiempo y su energía al desarrollo del potencial humano. Como artista creó un curso de escultura intuitiva llamado Libera tu artista interior y organizó talleres en Estados Unidos, Polonia, Israel y Guatemala. Su pasión por la vida y su trabajo crecía de año en año, pero en 2002 de nuevo le diagnosticaron un cáncer. Poco después empezó a trabajar con Colin Tipping. Dice que con el Perdón Radical experimentó una verdadera transformación. “Además de conseguir la paz y liberarme de mi mentalidad de víctima he encontrado en el Perdón Radical algo que he estado buscando durante años: la pasión de mi vida. Estoy convencida que encontrarla me ha ayudado a eliminar el cáncer de mi cuerpo.”
Como coach, la misión de Irena es apoyar a sus clientes para que aprendan no sólo a apreciar la vida sino a enamorarse de ella. Impulsó la publicación del libro de Colin en polaco, presentó a Colin por toda Polonia y lo hizo famoso por allí. También colaboró en la fundación del Instituto de Perdón Radical de Polonia y distribuye su tiempo entre Nueva York, Polonia y otros países para seguir difundiendo el Perdón Radical en el mundo.




me interesa interiorizarme en la tecnica para ayudar a otros, no se si en mi pais,hay gente que lo este haciendo.como puedo hacerlo?.hay posibilidades de traerlo aqui?y ayudar a otros?silvia
Octubre 4th, 2008 at 7:21 amQuerida Silvia,
Octubre 4th, 2008 at 5:17 pmMe ocupo de traducir y transmitir tu correo a Colin ya que es desde Atlanta que de momento se coordina todo lo de Sud y Centro América. Por tu lado no dejes de mantenerme al corriente, te ayudaré en todo lo que pueda. Comparto tu alivio, tu entusiasmo y el anhelo de ayudar a otros. Forman parte de los maravillosos efectos que produce el Perdón Radical. ¡Qué seas felíz!
Un fuerte abrazo,
Lola
Perdón Radical-España