“El Secreto”

Como seguramente ya sabes, El secreto, en DVD o en libro, está teniendo un gran impacto despertando consciencias sobre un tema metafísico crucial, un secreto no tan secreto, basado en la afirmación de que tú creas tu realidad y por lo tanto puedes manifestar desde el campo de las posibilidades infinitas cualquier cosa que desees utilizando la ley de atracción.

Este importante mensaje queda tan bien ilustrado en El secreto que he añadido el DVD a los recursos de mi taller de Manifestación Radical y recomiendo a los participantes que lo vean antes de acudir al taller pues es coherente con el mensaje contenido en mi libro Manifestación radical, el arte de crear la vida que deseas, por lo que me alegro de que tenga tanta repercusión.

Sin embargo, y como era de esperar El secreto suscita algunas críticas en los medios de comunicación. Un artículo de Greg Mackie, instructor en Un curso de milagros, ha atraído mi atención. Entre otras distinciones de índole esotérica entre Un curso de milagros y El secreto señala que este es únicamente materialista, que apunta a conseguir metas mundanas, que no menciona ningún tipo de misión superior que trascienda las metas personales y que carece del concepto de ayuda a los demás, servicio a la humanidad en su conjunto, o por ejemplo solucionar el calentamiento global, la libertad para los oprimidos o la paz en el mundo. Cabía esperar de tantos líderes espirituales de primera línea como los que aparecen en el vídeo que pusieran mucho énfasis en el uso de la ley de la atracción por el bien de la humanidad y el planeta, ya que ambos están en peligro.

Por lo visto, El secreto, en sintonía con la sociedad actual ensalza el consumo compulsivo y también la idea de que serás feliz y te sentirás realizado si consigues lo que quieres. Si algo nos ha enseñado nuestro aprendizaje espiritual es que las cosas no necesariamente producen felicidad.
Ahora bien, no hay nada de malo en utilizar la ley de la atracción para atraer cosas materiales incluso dinero sin límites. Todo es una cuestión de equilibrio y vibración. En mi libro Manifestación Radical, o el arte de crear la vida que deseas, editado meses antes de que saliera El secreto, me anticipaba a esas objeciones recomendando que relacionemos nuestras intenciones y metas de acuerdo con cierta jerarquía de valores. Sugería los tres niveles de intenciones siguientes: básico (porque lo quiero), transformacional (porque con eso crezco) y transpersonal (sirve a los demás).

Sin duda, El secreto y el secreto que revela están marcados por la exageración y la distorsión con fines comerciales hasta un punto incluso peligroso. Crean falsas expectativas y causan muchas decepciones, sin mencionar el sentimiento de culpa auto-inducido por no ser lo bastante espiritual para que funcione de la manera descrita. No obstante, ha prestado un gran servicio iniciando el dialogo sobre lo que muchos seres experimentan como cierto en sus propias vidas desde hace siglos: que los pensamientos y las emociones, si son correctamente canalizados y orientados, pueden producir efectos precisos en el mundo físico.

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