El Perdón Radical: un gran aliado de la salud
El Perdón Radical beneficia a la salud en general al disolver los bloqueos anímicos y a medio plazo físicos que afectan negativamente a la salud. Así, se convierte en un potente aliado para la prevención y el tratamiento de las enfermedades. Aquí y como ejemplos resumimos unas consideraciones de Colin Tipping sobre la obesidad y el cáncer.
Peso natural y Perdón Radical
Nuestro cuerpo refleja nuestra salud emocional. El peso de las emociones reprimidas puede literalmente manifestarse como peso físico o exceso de grasa corporal. El trabajo con el Perdón radical permite liberarlas.
Grasa funcional
Ninguna dieta hará desaparecer el exceso de grasa si ésta cumple una función emocional. La función más común del sobrepeso es proteger. En general protege del daño y del rechazo, y en especial de la agresión sexual imaginaria o real.
Protección
El abuso sexual a los niños cometido por uno de los padres, abuelos, padrastro, hermanos, canguros, etc. está a la orden del día en nuestras sociedades. Se calcula que uno de cuatro adultos sufrió abusos sexuales en su infancia.
La única manera que tiene una criatura indefensa de soportarlo es mediante el mecanismo de negación, represión y disociación. No obstante, esas agresiones dejan una fuerte impronta energética en el cuerpo, generada y sostenida por una muy activa mezcla de miedo y de sentimiento de culpa reprimidos (los niños tienden a pensar que todo es culpa suya). La circunstancia a menudo se agrava debido a que su propia madre se niega a creerles, si nunca reúnen suficiente valor para contarlo, y así acaban siendo reñidos y aun más castigados.
El cuerpo recuerda
La mente consigue obliterar la circunstancia, pero la estructura celular del cuerpo la recuerda demasiado bien y tiende a protegerse acumulando grasa en las zonas previamente afectadas y consideradas como más vulnerables. Ese acolchamiento del cuerpo provee un muro de protección no sólo físico, sino también psíquico. La mente considera que ser físicamente atractivo/a es una situación amenazadora y que el mejor modo de evitar ingerencias sexuales es perder todo atractivo/a. ¿Y qué mejor medio de perder el atractivo sexual que volverse obeso/a?
Autoaversión
El cuerpo también puede acumular exceso de peso como un modo de reforzar sentimientos de autodescalificación y falta de amor propio, como cumpliendo una profecía que se alimenta de si misma. Cuanto peor me percibo más peso acumulo, y cuánto más volumen peor me percibo…
Es difícil saberlo con seguridad pero me atrevería a decir que más de la mitad de las personas obesas están así por haber sepultado profundamente un dolor emocional inconsciente del que no se dan cuenta o del que no quieren ocuparse.
Solución
Se puede recurrir al Perdón Radical para generar pérdida de peso natural. Es el método que cientos de víctimas de abusos sexuales y otras formas de abuso han utilizado para disolver el patrón de energía que mantiene el sentimiento de culpa, de vergüenza y temor atrapado en sus cuerpos y envuelto de grasa. Y lo mejor de todo es que no es necesario recordar lo que pasó ni revivirlo mediante terapia. El proceso de Perdón Radical basta para producir pérdida de peso natural.
Cuando hablo de sanación emocional y espiritual con enfermos de cáncer, suelen malinterpretarme y entender que hablo de apoyo moral. Piensan que sólo intento reconfortarlos y animarlos a adoptar una actitud más positiva. En un primer momento no perciben que el perdón puede ser la clave para mejorar su salud. Parpadean con escepticismo cuando digo que las toxinas emocionales son la causa de la enfermedad y que el perdón, acompañado de terapias adecuadas y de un cambio de estilo de vida, constituye un tratamiento de primer orden. Su incapacidad para entenderlo como una estrategia de supervivencia es una consecuencia del lavado de cerebro que todos padecemos y que sugiere que el tratamiento del cáncer siempre tiene que ser duro, drástico y agresivo. Con nuestra mentalidad bélica contra el cáncer resulta difícil imaginar que algo tan aparentemente suave y amable como el perdón pueda ser la respuesta al problema.
Sin embargo la ciencia, y en particular la psiconeuroinmunología, está demostrando que el perdón y otras formulas de sanación emocional y espiritual son sumamente eficaces, y que un enfermo de cáncer que no incluya el perdón en su protocolo terapéutico está ignorando una parte muy significativa del problema, y por consiguiente de su solución. Nuestra postura ante la enfermedad, basada en el miedo, nos nubla la vista y nos impide considerar el cáncer como un amigo y mensajero amoroso. En casi todos los casos esta enfermedad trae consigo un mensaje claro y una dirección sanadora.
Su amoroso mensaje es una invitación a liberarnos de emociones reprimidas o suprimidas por algo que ocurrió en el pasado, normalmente de dos a siete años antes de que emerja el cáncer. Suele ser una pérdida, una decepción, una alteración emocional grave y prolongada o una combinación de éstas. Quizá sea la pérdida de la pareja o de un hijo por fallecimiento o fracaso en la relación, ser despedido del trabajo, etc. Aún no he conocido a ningún enfermo de cáncer que no tenga algo parecido en su historia vital, algo que pueda haber sido el punto de partida, o incluso la causa, de su enfermedad. Estoy convencido que el cáncer empieza como dolencia emocional/espiritual y sólo se traduce en el plano físico a posteriori.
El tipo C.
Según la psicóloga clínica Lydia Temoshok y el escritor científico Henry Dreher, es más vulnerable al cáncer el tipo de persona que mantiene unas apariencias amables, no suele exteriorizar su enojo y se esfuerza en satisfacer en exceso a las figuras de autoridad. Ese comportamiento, llamado el tipo C, se caracteriza por ser sacrificado, inseguro y estar muy pendiente de los demás en detrimento de sí mismo.
Reseña del libro de Temoshock: “…Al tipo C que tiende a suprimir el enfado, le resulta beneficioso aprender métodos de expresión de las emociones a fin de aumentar sus defensas inmunitarias e incluso propiciar su curación. Este libro va destinado al público en general pero atraerá especialmente a los psicoterapeutas y demás profesionales de la salud interesados en la conexión mente/cuerpo.”
Por lo tanto, existen serios indicios de que ciertas características son comunes a todos los pacientes de cáncer. Las principales son que anteponen los demás a sí mismos, suprimen sus emociones y son muy reacios a perdonar. Estás características son las que matan a más gente. Un estudio de Stephen Greer en Inglaterra demuestra que las personas que suprimen el enfado y el resentimiento tienen más probabilidades de padecer cáncer que las que sienten y expresan sus emociones. Dejando aparte la predisposición genética, este estudio demostró que la supresión de las emociones es el único indicador comprobado científicamente para determinar en la población quién es susceptible de padecer cáncer. Y aquí es importante observar que no es la emoción que es mala. Al contrario, sentir las emociones es bueno para todos. Los problemas llegan cuando las suprimimos o comprimimos. Es obvio que las emociones comprimidas son sumamente tóxicas y necesitan ser liberadas si queremos reducir nuestras probabilidades de padecer un cáncer o aumentar las de curarlo. Cualquier persona con cáncer o con riesgo de padecerlo debería interesarse en sanar el acontecimiento emocional que seguramente o probablemente lo haya causado. Y para los que están en fase de remisión, es realmente esencial trabajar el perdón para evitar un rebrote.
Por su misma naturaleza, el perdón radical puede ser la respuesta. Como es un fenómeno espiritual actúa en niveles altísimos de la consciencia y por lo tanto muy determinantes. El Perdón Radical opera al instante, con un cambio de percepción, un rayo súbito de comprensión o de realización espiritual. Esto, a su vez, produce una liberación instantánea y drástica de energías como las del resentimiento, la ira, la tristeza, la culpa y el desconsuelo, todas causas energéticas del cáncer y de otras enfermedades del sistema inmunológico.
Si aceptamos esto como cierto, ¿en qué idea se basa y cómo puede revertir un proceso canceroso? La idea sencilla es que la vida es en sí perfecta, divinamente guiada y que siempre se despliega para cada uno de nosotros exactamente como debe y en la dirección de nuestro bien supremo. Con el perdón habitual persiste la convicción de que el acontecimiento fue un error o algo malo. Con el Perdón Radical nuestra visión se amplía desde una perspectiva espiritual y de alguna manera vemos la gran pantalla. Entonces reconocemos que en realidad no hay nada que perdonar y que lo ocurrido no es ni bueno ni malo. Esto nos leva al fin a renunciar a nuestra adicción por el arquetipo de víctima, a entregarnos a lo espiritual y a soltar nuestra ansia de controlarlo todo. Esta es la clave porque es mediante el acto de entrega que elevamos nuestra vibración, rescatamos energía para el presente y curamos nuestras heridas.
Aunque eso tenga lugar a nivel del cuerpo mental, no se trata de un ejercicio intelectual del lóbulo izquierdo de nuestro cerebro. Y el perdón radical tampoco es una sensación. Es puro discernimiento, reconocimiento súbito de una verdad superior. En todos los casos el camino hacia el nivel de consciencia en que se opera el cambio pasa por el corazón, lo cual implica vivenciar primero las emociones. Nada se mueve mientras esos sentimientos o emociones de ira, resentimiento, culpa y temor siguen reprimidos. Como ha señalado John Bradshaw: “No puedes sanar lo que no sientes.”
No hay atajo. Tienes que conseguir conectar con tus sentimientos para que esa energía se ponga en movimiento. Para ello dispones de métodos: trabajo con la ira, arte-terapia, ejercicios de respiración, etc. (Nota de Lola: Además de esos métodos y aprovechando mi amor por el cine, me va de fábula alquilar una película sobre el tema y verla sola con un generoso rollo de papel de cocina a mano, llorar de todo corazón, incluso aullar, inspirar/expirar mi dolor y a continuación abalanzarme sobre las plantillas Un lugar para el milagro y rellenar las que siento necesarias.)… lo que haga falta para conectar con tus emociones; y entonces usas las herramientas y los ejercicios del perdón radical para producir el cambio de percepción que conduce a la liberación. No obstante en los casos muy graves, que asustan o se resisten, es muy conveniente y prudente dejarse ayudar por un terapeuta.
También puedes abordar la situación siguiendo el tratamiento que te recomienda el médico con la idea de que dicho tratamiento te permite ganar tiempo. Por lo visto, no existe curación real del cáncer y se asume tácitamente que algún día reaparecerá. La definición que tiene el cuerpo médico del éxito contra el cáncer es sobrevivir cinco años. Por lo tanto, es razonable asumir que los tratamientos apuntan a los síntomas no a las causas. Pero esto no implica que debas renunciar a ocuparte de la causa raíz o dejes de dar todos los pasos necesarios para recomponer tu sistema inmunológico debilitado por el tratamiento. Si inviertes el tiempo ganado en trabajar con el perdón radical para sanar tus emociones y en reforzar y restablecer un buen sistema inmunológico es muy probable que el cáncer no resurja. Esto significará que acusaste recibo del amoroso mensaje de tu cáncer y lo aprovechaste como una oportunidad para sanar.
Visto así, el Perdón Radical es uno de los mejores medios de prevención disponibles. Limpia la energía de los cuerpos sutiles mucho antes de que ésta se convierta en bloqueo en el cuerpo físico. Cuando ayudo a una persona a resolver asuntos emocionales mediante el perdón radical la ayudo no sólo a sanar una herida de su cuerpo sutil sino además a que esta no se convierta en una enfermedad en su cuerpo físico. Estoy convencido que si cuidáramos de que la energía fluya libremente en nuestros cuerpos, lo cual es su vocación primera, nunca enfermaríamos.
El Perdón Radical nos ayuda a liberar la ira, la condena y el resentimiento, reduce nuestra necesidad de juzgar y de proyectar en otras personas los aspectos nuestros que consideramos inaceptables, comprendemos que nuestros enemigos nos aman de verdad (a nivel anímico) y que en este sentido son nuestros maestros. Entonces se abren nuestros corazones. El Perdón Radical nos enseña cómo renunciar al control y cómo entregarnos a la vida ahora para sanar, incluso de cáncer. Gracias al Perdón Radical nuestras relaciones personales mejoran, los problemas se disuelven al instante, nos volvemos más afectuosos con los demás y con nosotros mismos, elevamos nuestro nivel de vibración y entonces ocurren auténticos milagros.




Siempre que leo o escucho argumentos sobre los orígenes psicológicos o emocionales de la enfermedad no puedo evitar hacerme la misma pregunta: ¿y los niños? muchos padecen enfermedades a edades tempranas, por lo que no puede haberle dado tiempo a su organismo a somatizar???
Saludos,
Agosto 21st, 2009 at 1:59 pmCon todo el respecto y el cariño por los niños y sus familias sugiero entre otras cosas no olvidar el papel del dolor generacional e incluso “etnico” y quizá vidas anteriores.
Septiembre 6th, 2009 at 1:07 pmAdemás, la humildad no hace daño y no nos es posible encontrar explicaciones validas para todo.
Lo que si se ha estudiado y reconocido es lo tóxicas que llegan a ser las emociones reprimidas o negadas y el Perdón Radical ayuda a rescatar esta situación.